Presentaron libro “Barrio Rojo” en el Edificio de la Aduana Vieja de la BUAP

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Fotografía por: Jaime Carrera Torres

Por: Jaime Carrera Torres

Los barrios de Puebla sostuvieron a la que hoy por hoy, es una de las ciudades más importantes en el país; sin embargo, a veces, es hasta su misma gente la que se olvida de ello y con el paso de los años, simplemente prefiere ignorar lo que hace algunos ayeres, se debatía entre lo sagrado y lo profano.

Historias hay muchos, incluso mitos y cientos de anécdotas que han hecho lo que hoy es el Barrio de San Antonio, uno de los barrios fundacionales de la ciudad de Puebla, ubicado entre 3 Norte y Avenida 5 de mayo y, 18 Poniente y Boulevard 5 de Mayo.

Su nombre en honor al templo de San Antonio que se localiza dentro del mismo lugar y que fungió como asentamiento para indígenas desde 1555. En el siglo XIX fue delimitado como la primera zona roja de la ciudad y durante el  S. XX gozó de fama de “peligroso”.

Actualmente el Barrio de San Antonio es sujeto a transformaciones por parte de su comunidad vecinal en apoyo con grupos como colectivos y docentes de universidades públicas y privadas. De lo anterior, justamente, surge Barrio Rojo, un material resultado de los propios testimonios de la gente que habita actualmente allí.

La publicación, de acuerdo a sus autores y la gente que colaboro para que el libro fuera una realidad, coloca al barrio en un devenir contemporáneo con particularidades sobre la manera de ver de cómo los habitantes reconocen su historia y se apropian de ella, aunado a elementos simbólicos dominantes y las actividades de la gente que vive ahí.

“Tiene que ver con la recuperación de algunos elementos o girones del barrio, de las vecindades, las escuelas y las actividades económicas del barrio, se trataba de ver cómo los habitantes asumían sus historias, sus vivencias y su pasado y, cómo ese pasado con sus estigmas y señalamientos podía ser recuperado y resignificado”, dijo en la presentación del libro, Carlos Maceda, de Re Genera Espacio.

De esta manera, el resultado del libro que hoy está a la vista, es algo enriquecedor como experiencia y resultado que tiene los méritos suficientes para ser promovido, en sus propias palabras, dijo el director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) de la BUAP, Francisco Vélez Pliego.

“Es un material con cualidades gráficas suficientes de la recuperación de la memoria colectiva y que forma parte de proyectos de investigación, donde el investigador pasa a segundo término y el protagonista es el libro en sí mismo, de la mano de los habitantes del Barrio”, añadió Vélez Pliego.

El libro cuenta con fotos y representación de los espacios del Barrio de San Antonio, además de elementos heterogéneos que permiten poner en común muchos datos y aspectos sobre dicho lugar, mismos que llevan al lector por un mar de emociones y sentimientos encontrados por conocer más sobre lo que representa este sitio en Puebla.

Por su parte, Iván Uriel Atanacio Medellín, escritor e investigador, visitó la Angelópolis y fue parte de los festejos por la presentación de esta publicación. El invitado especial comentó que el título del libro ha sido el mejor que ha escuchado en cinco años, pues en su opinión, engloba pasión y energía, elementos que destacó conviven alrededor del Barrio.

“San Antonio es un barrio con fuerza de pensamiento donde han surgido ideologías y con tantas leyendas que evoca a leer sobre ello, gracias por hacer de este libro una realidad, es impresionante como esas voces, miradas y pasos; cómo pueden ser vividos al leerlos, al momento de leer parece que uno está inserto en el barrio y que puede conocer el barrio a través del libro”, añadió Atanacio Medellín.

Así, el libro de Barrio Rojo presenta los testimonios como elemento de una literatura viva y hace de la invisibilidad de muchos de los que viven ahí, un elemento cotidiano, donde muchas de las vecindades y construcciones se esfuman y desaparecen, se hacen invisibles ante un desarrollo de turismo desde otra perspectiva y no a nivel de historia y vivencial.

El libro permite al lector saber que en San Antonio las fiestas y actividades socioeconómicas y culturales son parte de un viaje, que se hace cada vez más difuso ante el desarrollo urbano y del crecimiento de la población a la periferia de la ciudad. Pero algo queda claro, el barrio tiene identidad, en el sentido amplio del concepto, pues está presente en todas y cada una de las voces que convergen en

“Muchas disciplinas están en el libro, Barrio Rojo es un libro vivo, que le da Fuerza a la literatura, con fotos que son bellas, que están llenas de arte y poesía, hacer un libro tangible no es fácil, agradezco a los que nos motivaron, a la gente que se fue sumando”, dijo Carlos Maceda en una intervención más en la que agradeció a los presentes su asistencia, así como la apertura de los colonos del barrio, quienes en todo momento abrieron sus casas, locales y su corazón.

Posteriormente, fue el periodista Sergio Mastretta quien dijo que se debe impulsar a la universidad desde afuera, con el objetivo de que siga haciendo cosas como Barrio Rojo, del que espera, éste sea el primer capítulo de un libro largo. “Algo que resulte en favor de la BUAP y de Puebla”, añadió.

Mastretta continuó su participación con la lectura de un texto de su autoría y publicado en Mundo Nuestro, periodismo narrativo que de hecho, acompañó de manera idónea la presentación del libro, líneas en las que habla sobre el devenir político en Puebla, así como del olvido hacia los barrios antiguos de la capital poblana. “Pero el Estado que no sólo es el gobierno, pues está la universidad pública, ella es la que nos representa”, puntualizó.

Carlos Maceda de Re Genera Espacio y moderador en el evento antes de concluir el evento, recordó el tiempo invertido en el libro, de los días que tuvieron que ir hacer vistas a la gente, de realizar las entrevistas, entre algunas otras actividades e invitó a un habitante del Barrio de San Antonio a tomar la palabra, en medio de un ambiente en el que todos los involucrados aplaudieron por la presencia de Raymundo Guevara.

“En esa escuela era donde concurrían hijos de rateros, prostitutas y meseras, una gama tremenda, un barrio marginado en muchos aspectos para la sociedad de esta Puebla, ese barrio era el punto negro, pero también había humanidad a pesar de la pobreza y de los problemas, con actos como la muerte de algún vecino o una fiesta día de la Cruz en esa fuente central donde todos colaboraban para un pequeño convivio”, dijo con voz quebrada el señor Raymundo.

“Tengo ganas de llorar porque se me está haciendo justicia que durante tanto años estuvo perseguida la juventud por la policía, también hubo rateros y tuvo la cárcel de San Juan de Dios y, donde lo más barato para jóvenes era la mariguana. En aquellos momentos de mi niñez donde las prostitutas nos llamaban por los apodos, en un barrio que nos dio oportunidades con personas que nos tendieron la mano y nos tuvieron confianza y muchos de los que estábamos perdidos pudimos resurgir”, concluyó el habitante de San Antonio, antes de pasar a celebrar con un brindis en el patio del Edificio de la Aduana Vieja.

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